Los progenitores piden dos años de cárcel y una indemnización.
El menor necesita asistencia durante 24 horas debido a un
68% de discapacidad. Los padres, que no tienen ayudas, dicen que
Antonio, con 4 años, vive como uno de 2.
Antonio nació hace cuatro años con casi tres kilos y
medio de peso. Su madre tuvo un embarazo sin complicaciones, salvo una
diabetes gestacional, común en muchas mujeres. Sin embargo, el parto
programado no salió bien.
Ana estuvo dando a luz de forma muy prolongada, ya
que transcurrieron 12 horas desde la rotura de aguas hasta el
alumbramiento.- Durante el mismo, ella sufrió fiebre y el niño una
braquicardia, por lo que el parto natural se sustituyó por una cesárea.
Un informe realizado en el Instituto de Medicina
Legal de Aragón (IMLA) así lo certifica, destacando que sufre una
incapacidad permanente absoluta por una parálisis cerebral. Los dos
forenses que hicieron el reconocimiento señalan, entre otras cuestiones,
que Antonio tiene ausencia de gestualidad, emite pocos sonidos, no
puede agarrar objetos, ni tampoco puede mantener una postura estable.
Ante esta situación, sus padres han denunciado a los
tres médicos del hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de
Zaragoza por entender que fueron negligentes en su forma de actuar.
Solicitan, a través del abogado, la pena de dos años de prisión y la
inhabilitación especial para el ejercicio de su profesión también
durante ese mismo tiempo. Les considera autores de un delito de lesiones
por imprudencia grave.
Asimismo, piden una indemnización solidaria de 1,3
millones de euros, siendo responsables civiles la aseguradora Zurich y
de forma subsidiaria el Servicio Aragonés de Salud.
Una cantidad que puede parecer elevada, reconocen
Juan y Ana, pero que responde “a la gran cantidad de cuidados que
necesita nuestro hijo en estos momentos y en el futuro”. “Antonio
necesita, por ejemplo, pañales, batidos de proteínas o un fisioterapeuta
todas las semanas que cuesta 30 euros, media hora”, destaca Ana.
Este matrimonio zaragozano de unos 40 años reconoce
que han acabado recurriendo a los tribunales porque “nadie asume su
culpa”, debido a que desde el primer momento los ginecólogos señalaron a
los pediatras y éstos a los primeros. Tampoco reciben las ayudas a la
dependencia que precisan, asumiendo gastos como unas prótesis en los
pies que les han costado 600 euros y que conforme vaya creciendo tendrán
que ir sustituyendo.
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